Delegación a Soacha

 

soacha 1 Este mes, una delegación de ‘jóvenes provocadores de paz’ vino desde el terreno montañoso, frío, y urbano de Soacha, Cundinamarca, para convivir en el sol ardiente, los aguaceros torrenciales, y las lomas vibrantemente verdes de la región Montes de María. Cuando alcanzamos a estos jóvenes, acababan de descender de la Alta Montaña, viajando por calles lodosas y atravesando los varios arroyos que se cruzan por el camino. A pesar del calor y días largos de viaje, durmiendo en cualquier lugarcito donde cabía una hamaca o un saco de dormir, las conversaciones de esos jóvenes faltaban mucho las quejas y frustraciones que se anticipaba. Estos jóvenes vinieron con una misión, motivados para aprovechar al máximo sus interacciones con sus compañeros costeños, y la energía juvenil fue tangible y contagiosa. Se desembarcaron de las camionetas y en seguida se levantaron carteles para darles el bienvenido y declarar su meta común de paz, solidaridad y un mejor futuro. César es un joven de la delegación de Bogotá. Él nos explicó en sus propias palabras la meta del viaje. “Nuestro objetivo primero fue tener más unión con la gente, tener comunicación, traerles nuestro un poco de talento y del esfuerzo que hacemos nosotros, lo que es en Soacha Bogotá, para que la gente de la comunidad de acá de la costa nos entienda y para asimilar nuestra cultura así como nosotros hemos podido asimilarla y luchar por ella.” cesar rappingA Cesar y a sus compañeros no solo les interesa la paz, sino también el arte y la música, y son artistas y músicos talentosos que vinieron a compartir sus expresiones artísticas con la juventud de los Montes de María. Ambas comunidades han sufrido por la violencia y por las circunstancias difíciles relacionadas al conflicto armado largo en Colombia y el desplazamiento causado por el, y ellos han tomado la iniciativa para compartir en el proceso de reconciliación de sus comunidades. En Soacha, la llegada de gente desplazada por el conflicto armado ha criado las condiciones de vida difíciles, la vulnerabilidad, la violencia entre pandillas, y el abuso de las drogas. Montes de María fue el escenario donde ocurrieron algunos de los desplazamientos y masacres más brutales durante los años más intensos del conflicto armado. Las dos comunidades están trabajando para reclamar su identidad y construir paz. La delegación de Soacha trabajó con entusiasmo para compartir su arte, incluso el rap y el grafiti, el cual les ha ayudado a trascender circunstancias difíciles y definir su identidad urbana. El intercambio cultural y la solidaridad entre las dos comunidades ha tenido su impacto, tanto durante el viaje reciente de una delegación de los Montes de María a Soacha como durante esta delegación actual a la costa. Ambas comunidades están apoyadas por organizaciones las cuales son socios del Comité Central Menonita, organizaciones con un enfoque en la paz como Sembrandopaz. David Bonilla, un voluntario de la delegación de Soacha, me explicó que esta delegación viene de un programa llamado ‘intercambios’ en el cual grupos de jóvenes participan en delegaciones que viajan a las varias regiones y organizaciones que participan en el convenio. Le pregunté a David que era lo que esperaba que los jóvenes de la costa aprendieran del intercambio. Él me respondió, “Que tengan una menta un poco más abierta que no solamente estén enfocados aquí en los montes sino que vean que a nivel nacional están pasando muchas experiencias tristes, pero no quedan allí, sino ellos salen adelante.” Carlos, un joven de Macayepo, describió su experiencia así, “Para mí, primero que todo yo les agradezco a todos porque ellos me han ayudado a superar muchas cosas, como una de ellas la timidez, gracias a ellos he aprendido cosas nuevas, he ayudado a la comunidad. Es bueno porque ayudamos a nuestra comunidad, nos socializamos, por lo menos yo tengo varios amigos que no hubiera tenido, que no hubiera tenido y me gusta porque eso es muy bueno para que las personas, los jóvenes más que todo, no andan en malas mañas y se distraigan con otra cosa. CarlosEn cuanto a los jóvenes de Soacha, le pregunté a Cesar si había algún aprendizaje que él iba a llevar a su comunidad en Soacha cuando regresara. Me contestó, “Yo creo que mi aprendizaje va a ser de que de que no todo tiene que ser tristeza, de que mucha unión y felicidad, de que se puede hacer algo bonito con muchos jóvenes, y que ante todo me llevo algo que vaya a decir allá que mucha unión en la gente, que muchas colaboraciones muy respetuosas y mucho amor.”