MIRANDO EL FUTURO CON ESPERANZA.

 

Sincelejo, Agosto 25 de 2016.

Ricardo Esquivia Ballestas.

“Aún hay esperanza para todo aquel que está entre los vivos,” (Eclesiastés 9:4RV)

 

 

Hoy se ha dado un paso importante y significativo para el pueblo colombiano. Dos guerreros, el Gobierno Nacional y las FARC-EP, se han dado la mano, y firmando un acuerdo se han comprometido en poner fin a una guerra de casi 60 años.

Nosotros, como pueblo, desde la base, llenos de alegría y esperanza, con la mano en el arado y los pies puestos en la tierra, miramos hacia adelante con expectativa y moderado entusiasmo.

Al mirar hacia adelante vislumbramos los grandes retos y obstáculos que hay en el camino hacia el horizonte de la justicia, paz y reconciliación.

No queremos pensar solo con el deseo, ni que el entusiasmo y la alegría del  momento nos embriaguen el entendimiento y nos impidan dar los pasos pertinentes y oportunos para valorar y aprovechar esta gran oportunidad.

El camino no está despejado. Las élites dirigentes, apropiadas del establecimiento y el Estado, no han llegado todavía a un acuerdo y discuten entre ellos, creando confusión. Muchas de sus reacciones son impredecibles, pudiendo incluso acudir a violencia escondida.

Todavía quedan muchos guerreros en la ruta. No se ha  acordado con el ELN, EPL, Grupos armados organizados, narcotráfico. La corrupción administrativa es galopante, y  las empresas electoreras y clientelistas tienen mucho poder.

Todo esto agravado por la injusticia social, inequidad, acaparamiento de tierras, racismo y gran adicción por la violencia, nos invita a ser cautelosos.

La sabiduría popular dice que “quien duerme en el suelo nunca se cae de la cama”. Con los pies bien puestos en la tierra y acostados en el suelo, le damos la bienvenida a estos acuerdos, y encarnando la fe y la esperanza, continuamos cultivando la paz en nuestra región como lo hemos hecho durante estos años.